viernes, 15 de mayo de 2009

te extraño, idea.

Lo que tanto había soñado, imaginado, dibujado, deseado y plasmado infinitas veces de distintas maneras y en diversas ocasiones, se volvió finalmente realidad, y no fue lo que esperaba. Aún así, creo que sirvió para calmar mi espíritu, cuyo paradero no conozco, pero sé que respira con mayor facilidad.

Regresé al lugar donde nací, me mentí y donde morí innumerables veces: el malecón del Ejército. Aún en estas épocas, en que casi me acostumbré a vivir sola (emocionalmente hablando), sigue teniendo una energía indescriptible que me jala hacia él. Es una energía del pasado (lo sé), pero, como dije, es ahí donde nací y donde seguiré muriendo una y otra vez, hasta que logre despojar los recuerdos más valiosos de mi mente (algo que considero humanamente imposible.) Yo tuve dos nacimientos: uno el 30 de agosto del 89 y otro el 6 de agosto del 2006 (¿casualidad que sean los dos en agosto?)... Sinceramente, me resulta difícil intentar otorgarle un coeficiente de validez a cada una de las fechas, puesto que ambos son momentos sumamente importantes en mi vida, sin embargo, solo soy consciente del segundo y es el que considero más relevante. Sé que puede sonar algo retorcido, ¿cómo puedo dar mayor importancia a un hecho que vino después del que me permitió vivir? Simple. En mi opinión, una vida sin amor (de cualquier tipo), no es vida. Sí, está bien... tenía el amor de mi familia y amigos hasta ese momento, pero nada es más fuerte (según mi corta experiencia) que el amor que se le tiene a la persona que está a tu lado, quien llena tu mundo por completo con solo existir y que es capaz de dejarte en un estado demencial (como el que vivo ahora), si se marcha. No quiero esforzarme por escribir coherentemente, quiero escribir lo que sentí y lo que siento aún, mientras intento colar mis ideas a través de mis labios y dedos.
Me considero demasiado joven para morir, sin embargo, creo que yo sola me arrastro hacia la tumba cada cierto tiempo. A veces soy más fuerte, a veces no tanto. Hoy, por ejemplo, me sentí muy frágil y sola. Necesité de ti, fantasmita: idea de ti. ¿Cómo pudiera volver el reloj para saber qué es amar, de verdad? Ya lo olvidé. Ya no sé qué es besar a alguien que amas o sentir que te desarmas con un abrazo tan tierno, aunque suave y ligero, pero bastante significativo. Ya olvidé qué es no poder respirar si no es junto a él; no pensar como uno sino siempre en dos, pero unidos. Ya no puedo dibujar parejas, siempre es un bosquejo incompleto. No lo siento y ni siquiera sé si lo deseo. Tal vez estoy mejor sola. No lo sé. Es difícil decidir porque, quizás y solo quizás, nunca he estado tan desorientada como ahora. Mi vida no es una desgracia, es más, creo que tengo muchas razones por las cuales sonreír y sentirme agradecida, pero no puedo decir que lleve una vida plena. No sé qué es lo que falta para completarla. Sinceramente, no sé si un "amor" podría llenar el vacío, ya no lo sé. Solo quisiera saber hacia dónde mirar, en qué dirección caminar, pero no es fácil y la respuesta no la encontraré ni en mí misma... no en una mente desequilibrada como la mía, ahí no se encuentran respuestas, solo más preguntas y escenas que luego parecen más reales que la propia vida. ¿Dónde estás, idea de ti? Te extraño. Eras mi brújula, en verdad. Ojalá algún día regreses, aunque sea en otro cuerpo.

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